Soledades

Voy hacia el odio quemante de los Dioses.Featured image
Hacia las puertas cerradas.
Voy inquiriendo en los murmullos
(labios de noche intransitable).
Voy sin resucitar de las muertes ajenas,
de lo tanto y lo poco y lo innombrable.
Voy con la seguridad de lo inseguro.
Sin el aliento de las aves que emigran.
Desenredando la pequeñez de oscuros faros.
Voy a la voz de ayer, al suspiro.
Arrastro empecinadas sombras,
animales de caricias que lastiman.
Voy de lo sabido a lo sabido.
Voy sin buscar, sin qué encontrar.

Canción de febrero

Buscar tu rostro en todos los rostros
Ahora que recorro las calles
Ahora que espero lo impredecibleFeatured image
Ahora que juego a estar dormido.

Buscar tu rostro en todos los rostros
Ahora que grito callado
Ahora que pacto con la lentitud y la traiciono
Ahora que río con la última sonrisa.

Buscar tu rostro en todos los rostros
Ahora que me abrigo de angustias
Ahora que Dios juega como un niño
Ahora que todo es eterno.

Busco tu rostro en todos los rostros
Ahora que me acorralo, que me duelo, que me arrepiento.

Svetlana Aleksiévich y las bromas de la Academia Sueca

Los principales medios de prensa se vieron obligados a consultar Wikipedia para luego desayunarse completa la noticia.

No me quedan dudas de que el Premio Nobel (de Literatura) que se hiciera oficial ayer, y que fue a parar a las manos de la bielorrusa Svetlana Aleksiévich,   responde a razones que transgreden lo literario. No es casual que el marco político que viven los países exsoviéticos resulte cada vez más inquietante.

Hace un rato muy pocos tenían idea de quién era esta mujer de 67 años a la que apenas se le ha traducido un libro al español (Voces de Chernóbil) de su, no basta, producción literaria; y que ahora es llamada al centro de atención por sus ¿novelas? ¿testimonios? que hurgan en la llaga del pasado socialista. Seguir leyendo

Jorge Drexler y la experiencia de lo tierno

Hay un instante en el que se tienen 25 años, se ha publicado un libro de poemas, y para colmo uno se cree Rainer María Rilke. También a mis 25 tenía bien claro qué libros me quedaban por leer y estaba consciente de haber escuchado toda la música que valía la pena. Tener 25 años es algo extremadamente complicado.

—¿Has escuchado a Jorge Drexler?—, me preguntó alguien por ese tiempo en el patio de la UNEAC.

¿Jorge Drexler? Apenas sabía quién era. Ese alguien, esa hermosa muchacha, no abrió la boca para demostrar asombro, ella sabía que la ignorancia es inherente a los hombres, y que el desconocimiento es lo único que realmente los define. Le di mi memoria de 4 GB y me quedé a la espera de ese músico supuestamente genial. Seguir leyendo

Esperar a una muchacha

A veces me siento en los parquesFeatured image
como si esperara a una muchacha.
O una ráfaga invernal.
O un perro vagabundo que lama mis pies.
A veces me siento en los parques
y me invento un motivo
ante el avance de cada minuto.
Y me invento una necesidad.
Y me invento un dolor.
A veces me siento en los parques
desacordonado y triste
y dejo que el tiempo me acorrale,
y que las hojas de los árboles me agredan.
Mientras, simulo esperar a una muchacha.