Hablando de otras noches mal soñadas

1
Siempre lo he dicho: es duro llegar a cualquier sitio.

Hay noches vacías como el rostro
del que no ha amado.cosa
Hay sonrisas que no ríen.

Hay fronteras entre mi deseo y yo,
entre ese que quiero ser y yo.

Las paredes no esperan mi sombra,
las aceras no aguardan mis pasos.

Todo es ansia irremediable / impulso decapitado.

Tú vienes y vas por mi ilusión,
estás en mí hecha una idea volcánica,
un aluvión de caricias,
un cercenar las soledades.

Yo voy y vengo por la noche
sin atrapar un te quiero, un que duermas bien,
un abrazo en medio de la madrugada.

Siempre lo he dicho: es duro llegar a cualquier sitio.

Los árboles se desraman en silencio.
Los grillos renacen en silencio.

Y yo, sin atrapar tu cuerpo,
sin aliviar mi sed de tu sed,
doy vueltas en la cama.

Siempre lo he dicho: es duro llegar a sentirse solo.
Es dura la ausencia de alguien
que jamás se ha tenido.

2
Quizás lo que me falta es una lección de soledad.

Quien aprende de los cuerpos
aprende que el milagro puede ser un gemido,
una dentellada, un zarpazo.

Quien busca puede encontrar que nada se halla,
pues los amores son tercos,
y las llegadas valen más si sorprenden.

Quizás lo que me falta es aprender a mentir,
aprender a mentirme
cuando trato de olvidar una palabra,
una boca, un número de teléfono.

Cuando trato de pisar tierra firme
o llenarme de certezas;
certezas que pueden ser
tu temor, tu abrazo,
tu no querer perderme.

Quizás deba lanzar más piedras a los charcos,
atarme al búscame que me empuja a no buscarte.

Quizás no escribir más poemas,
no traficar con palabras.

El deseo, si te sobrepasa, te vence,
te arranca suspiros, te rompe el orgullo.

Y quien no vio tus lágrimas nada sabe de tu sonrisa.
Quien no aguarda por el amor por nada aguarda.

Y más vale esperar en soledad.

Hay los que dicen que la soledad
es la única espera.

3
A veces quiero creer que no me habita el orgullo.

Que mi altivez quedó anclada
en alguna terminal de olvido.

Los demás visten trajes de odio,
se aletargan en andenes de poca luz.

Los demás soy yo.
Los demás eres tú que viajas cerca de mí,
pero no viajas conmigo.

Los demás son mi orgullo vano de indolencias,

pues me habita el entendimiento
suficiente para saber
cuál es el tiempo de estar vivo,
cuál es el tiempo de amar,
o de seguir caminoIMG_0654
tras la era del amor.

El que espera es esperanza,
carne de cañón,
yerbazal en una mala cosecha.

Los días transcurren hacia su fin,
la noche enloquece en su oscuridad
como mi amor en su delirio,
como la ilusión en su final.

Yo parto hacia lo que no sé,
y no creo que el tiempo pasado haya sido mejor,
no creo que lo mejor esté por venir.

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3 comentarios en “Hablando de otras noches mal soñadas

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