Los inicios

Quien no sepa morirse en vida escatimará si perder o no, si poner las manos en el asador o reservárselas para la presunta nada que puede ser la muerte física, esa que vemos y que, a la larga, solo nos habla del sueño y de la ofuscación. Yo diría que más bien preanuncia, a la vez que niega, todo.

Escribir es un buen ejercicio. Enseña a morir, a dejar de ser. El camino de cada escritor es la impersonalización, el desarraigo; el naufragio hacia la esencia del ser, que no es más que alejarse de todos los modelos preestablecidos. Abandonar la vida común que han ido preelaborando para un supuesto bien ciudadano. Seguir leyendo

Inicio de todo lo que termina

Hoy retorno a la espera de los castrados,
al vacío de los que mueren sin temor a morir07-inicio-de-todo-lo-que-termina-2
apelmazados y solos.

El estanque de mi infancia me invita
a recordar gestos plácidos,
caminos a lo impenetrable.

Hay un recodo en los días hambrientos
donde mi padre vuelve a morir.
Y tenso la cuerda,
el filo de todo lo que es filoso.

Descubrí que tras las puertas
se esconden
silenciosas voces,
que en los sarcófagos hay más vida que en los vientres,
que los domingos son más tristes.

Me rompo en trozos de disparidad,
me digo, me contradigo, me culpo.

Crecí solo, sin más dolor que todo el dolor de lo perdido,
días de carencias,
de retruécanos y falsedades.
Crecí sin más cielo
que el que muere en el límite del horizonte.
Sin más Dios que las blasfemias de mi madre.

Estoy convencido de que muero,
de que retorno a la espera de los inocentes
—esa tercera inocencia de volver a creer—,
al vacío de las nueces que no he visto,
que no se rompen.

Hablo de mi municipio

Se es joven y se sabe que ese es el único tesoro que se tiene. A mis casi 29 años puedo decir que llevo más de media vida dedicado a los recovecos de las letras, abarrotado de lecturas caóticas y escrituras que se esfuerzan en cubrir la página. Mis libros pudieran hablar por mí, pero a veces uno termina mostrándose u ocultándose demasiado a la hora de trashumar la existencia en palabras.

Vivo en un municipio que lleva el nombre de un país, Venezuela. Un municipio al sur de una provincia que recién cumple los 40 años —o sea que aún es tierna; no lozana, pero sí joven—, Ciego de Ávila. Antes era el Camagüey. Y el municipio era Seguir leyendo

Muerte

Te quiero encandilar con versos,
con cansancio de hombre,
con enfebrecida espera.

He roto mis pies en los caminos,
me he quemado al sol,
he crecido en los musgos.03-muerte-2

Cuando la vida se torna transparente
es porque pienso en ti.
Cuando el miedo a lo sangriento me revuelca
es porque sé que la distancia es un espejismo,
una ilusión apenas,
sombra que busca su perfume entre las hierbas.

Te quiero llenar de culpas,
te quiero engañar con lo cierto.

No he olvidado que ante ti estoy solo.
Que después de soñarte me siento
como un estudiante que patea piedras,
que memoriza versos.