Salvación del amor

Aún me pregunto cuántos planetas habrán extraviado sus órbitas
para que la ruta de los destinos
se trastocara en miradas que no nos prodigamos.
Aún siento la duda atroz de los sueños,
temor a despertar vacío.

Tu voz me aleja de los fracasos,
de las estancias
donde el pasado es penumbroso.
Tu voz me deja en frágil desnudez
frente a la búsqueda de lo desconocido Seguir leyendo

Las sombras pobladas de Leonardo García

La canción me perturbó. Ella la había tarareado y luego yo perseguí la melodía hasta encontrarla en mi mediateca, en mis más de 70 GB de música minuciosamente organizada. La escuché y la volví a escuchar hasta que la perturbación se convirtió en dolor y el dolor en herida.

Estuve rayándola durante un par de semanas, tomando el punzón de los celos y dejándolo arder en la llama por aquello de exorcizar el dolor por el camino del exceso. Así estaba ese mediodía, con el sabor de un final a medias, que a ratos me parece un principio entorpecido, cuando me lo encontré sentado en el funesto restaurant de un funesto motel de cuyo nombre es mejor no acordarse, y casi con timidez me acerqué hasta su puesto. Tal vez me recuerda, pensé, de la tarde que coincidimos en casa de un amigo o de aquella noche cuando me le acerqué para pedirle Oración del remanso, ese chamamé de Jorge Fandermole que escuchada en su voz cobra enriquecidos bríos y matices. Seguir leyendo

Pensamiento & Tarde

Hay muchas cosas inapresables en el mundo
como el llanto de un sonajero,
como un cuerpo menudo de muchacha.09-pensamiento-tarde-2

Yo, como apresador, he jugado con la dicha,
pero igual se me ha escapado el agua
entre las manos,
se me ha perdido el llanto,
se me han roto las metáforas.

(El viento choca entre las ramas y escapa
a la cárcel inmensa de la noche.)

De niño quise atrapar las luces,
rostros que el tiempo me hizo olvidar,
seres que la muerte me ha quitado.

Mas en la noche he dormido como un cordero,
he abrevado en ríos donde el agua se escurre presurosa.

Tuve fotos,
sonidos informes,
aves enjauladas.

Ese niño aún está vivo en mí,
y se afana en atrapar cosas
que a su vez atrapan cosas,
porque en un sonajero cabe todo el dolor,
en los labios de una muchacha cabe todo el deseo.

¿Cuál es la suerte de amar?

¿Cuál es la suerte de amar,
de atravesar estrechas puertas?
Estoy embriagado de premura,
muerto de indolencia.
He pensado remedios para el dolor sin causa,
y he sorprendido imposturas en la realidad,
certezas en lo nunca imaginado.Cúal es la suerte de amar?

He descubierto
que me sobran dudas,
que no tengo motivos,
que saltaré de pronto.

No hay más razón que ceder.
Esperar por el amor y su suerte.

Buscar en la vida los milagros.

Un chasquido de dedos me enturbia el alma.