S/T, una foto de Alba León Infante

El joven descansa recostado a una pared corroída, sucia. Entre su cuerpo y la pared, resguarda una bicicleta. Ensimismado, abstraído, en su tableta electrónica, con los auriculares puestos, es incapaz de levantar la vista y presenciar lo que para él dispone esa vidriera: dos pinturas: debajo un armadillo surrealista, al centro una mulata de grandes pendientes y paño en la cabeza, dibujada sobre la bandera cubana; y un cartel (encima): en el que los cinco exprisioneros del impero, los cinco espías, los cinco héroes, levantan sus manos con euforia, afianzando las palabras del cartel: “Firmes y victoriosos entre nosotros”.

Hay en esta imagen un discurso irónico sobre la nación que hemos construido (o destruido), sobre la Patria que hoy somos y la apatía que denotan muchos cubanos respecto a cuestiones políticas, cívicas, morales y éticas. La vestimenta descuidada del joven, el desparpajo con el que la bicicleta descansa sobre la acera, recostada a la pared, la disposición de las imágenes tras el cristal, y la absurda contraposición entre estas, crean una atmósfera de descuido, abandono, dejadez e indolencia.

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Foto: S/T, Alba León Infante

(Nunca la política había estado tan presente en un país, y nunca un pueblo había estado tan apartado de la misma, con solo dos caminos para
transitar: “Socialismo o Muerte”. Me pregunto qué haremos los jóvenes de hoy cuando en un futuro se hable de inactividad, de desidia. ¿Entenderá alguien todo lo atadas que teníamos las manos? ¿Se hablará de mordaza, de miedo, de 1984?)

 

La fotografía condensa una parcela sinuosa de nuestra realidad: el ordinario discurso político al que estamos sometidos, la imposibilidad de aceptarlo o hacerle frente. Ante esta situación, ante la falta de capacidad o voluntad para elevar la voz —necesidad primaria para existir como ciudadanos dignos— el hombre se enajena, busca nuevos derroteros que le permitan un diálogo distinto, aunque este sea con sus sombras, con el despojo amargo de sí.

El cubano vive metido en un mundo cerrado, el sueño de la colectividad is over, cada individuo transcurre pendiente de sus necesidades primarias, de satisfacerlas a costa de sangre, sudor y lágrimas; lo que se soñó mancomunado es cada vez más una lucha personal por sobrevivir en una realidad avasallante. Se juega “solo pa solo”. En este caso la reclusión personal responde a un hartazgo tecnológico; pero son variadas las formas de aislamiento: reguetón, paquete semanal, Liga BBVA, fiesta del sábado. Y no me refiero a un aislamiento entre humanos, sino entre individuos y conceptos. Entre hombres y actitud cívica. Entre personas y conciencia ciudadana.

¿Podrá este joven, en algún momento, levantar la vista y mirar su país, su descomposición lenta? ¿Podrá ver su entorno y sentirse a cabalidad parte del mismo, incluso capaz de transformarlo? ¿Qué voz, qué llamado, será suficiente para ello? La juventud no es eterna, a su alrededor, aunque la fotografía es petrificación, instante detenido, podemos ver cómo el tiempo pasa, cómo cada vez es más tarde. Sí, ahora entiendo totalmente esta imagen: es un reclamo, un auxilio estridente, un socorro a dos tonos que, calladamente, nos devora el alma.

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6 comentarios en “S/T, una foto de Alba León Infante

  1. Laura dijo:

    Más allá de la imagen… ¿quién sabe si levantó la cabeza, vio a su alrededor, entendió lo que estaba sucendiendo y decidió volver a ensimismarse con el tablet?

    Me gusta

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