Philip Roth o el vigor de la escritura

Tras la lectura de La mancha humana, de Philip Roth, he experimentado cierta vaga sensación de vacío. La novela me ha dejado ansias de leer infinitamente, pero le ha quitado el sabor al resto de los libros que me rodean; por otra parte las ganas de escribir están soterradas, asustadas, atónitas. Sé muy qué me ocurre y qué debo hacer. He quedado noqueado por un exceso de agudeza y gracia; sencillamente debo dejar que pasen unos días para desintoxicarme de genialidad.

Es difícil definir qué es una novela, como difícil o imposible resulta decir qué es la vida. No obstante la vida es fácilmente imaginable sin los humanos, mientras que una novela sería impensable sin nuestra presencia en ella. O sea, que una novela no es más que una representación de nosotros mismos. Seguir leyendo

Anuncios

El miedo

El tren estaba repleto. Yo rodaba con mi hijo hacia Ciego de Ávila, y como casi siempre ocurre cuando viajamos juntos, él iba entretenido en el paisaje y yo leyendo. Caía la tarde. Un señor pregonaba ciruelas mientras esquivaba a los viajeros para poder desplazarse por el vagón con su mercancía.

Luego de diez minutos de recorrido se armó un alboroto: un niño acababa de lanzar la semilla de una ciruela y esta había impactado en un joven que enfurecido se levantó buscando al culpable. Pensé que no sucedería nada, pues el muchacho, al ver que el golpe era resultado de una chiquillada, terminaría riendo, o haciendo caso omiso, o cuando más regañándolo. Estaba yo muy lejos de imaginar lo que se acercaba Seguir leyendo

No estoy cansado del cansado amor

Se ama solamente
aquello que envejece.
Luis García Montero

Tengo la ciega costumbre de amarte,1952 - Sequoia sunshine - Harold L. Van Pelt
de invocarte cien veces a mi lado.
Hay un río de luz a tu costado
donde muero de sed, sin olvidarte.

He buscado por siempre en cada parte
sin rendirme jamás. No estoy cansado
de procurarte mía. He pernoctado
en las horas innobles de la tarde.

Tu amor es la amplitud de mi tormento,
ese mal indolente que no llega;
tu amor es la verdad que me trasiega
y me deja inmolado sobre el viento.

Te quiero aunque no tenga amaneceres
la humilde tempestad de mis placeres.

Irma, el pretexto de un fracaso

Finalmente las casas de mi barrio sobrevivieron a las lluvias y los vientos de Irma. Todo presagiaba lo contrario, pero esos hogares centenarios, que preví demolidos por la naturaleza, aún están en pie. Por ello respiré tranquilo la mañana en la que, alejado el huracán, decidí caminar las calles de mi escueto día a día. Más aliviado imaginé a sus habitantes, pues trato de colocarme en la piel de alguien que de súbito amanece sin techo y no logro calcular la hondura de la pena.

En un país en el cual el problema de la vivienda —entre tantos otros— es el que más duele y aqueja, es sardónico ver tantas casas derruidas. El gobierno promete asistir a los damnificados, pero ocurre que 50 casas devastadas no equivalen a 50 familias sin techo, sino a muchas más. En nuestros hogares es común hallar a tres o más generaciones viviendo o al menos intentándolo. Seguir leyendo

Casas de mi barrio

Son las cinco de la tarde del 6 de septiembre de 2017 y yo he decidido caminar por el barrio. Según el último parte meteorológico el huracán Irma debe embestir sobre el territorio nacional dentro de las próximas 48 a 72 horas.

El tipo que dio el parte en la televisión nacional es nuevo, estaba nervioso —no es para menos—, pues suplir a Rubiera no ha de ser fácil; de hecho, se le extraña y nadie dijo por qué no está frente a las cámaras. Él transmitía seguridad. Oí a una mujer en la calle decirle a otra que se había jubilado. No sé de dónde sacó la información, bien podría ser una broma, muestra de lo que algunos nombran cubaneo.

Una fuerza autodestructiva de la naturaleza se aviene sobre nosotros y yo salgo a caminar cámara en mano. Seguir leyendo

Sobrevida

Ellos pagan la culpa que infundió
alma a su origen.
Paul Celan

Yo pago la culpa de no tener alma,
de haber nacido sin padres
en el siglo de la sobrevida.Sobrevida
La culpa de que otros usurpen

mi voz y mi llanto.

Me encierro en los miedos
por temor a lo sabido.

¡Es tan fácil parecer cobarde!

Cualquier sitio a donde me vuelvo
se torna agreste.

(Todas las trampas están hechas de sangre,
como los caminos y los gestos,
como los milagros y las madres sin parto).

Despierto todos los días a la nada abisal.
Recorro estas estancias donde muero.
Me pertrecho de olvido.
De alguna manera soy inmortal.

Todo el pasado

3e0ff666e064a9a77363a1f32f896e08 copiaTodo el pasado está a mi puerta
como un terco animal que no comprende.

Puñal anclado en la memoria.

Dolor del zafio golpe,
de la pálida ausencia.

Oh, pasado, palabras que no dije,
muchachas que no amé.

El pasado es mi falta de destino,
el miedo de los niños a morir,
ese viejo dolor que nunca llega.