Yo que busco en la noche

La noche es buena para decir adiós.
José Martí

Yo, que busco en la noche maltratada
la dañosa piedad de los finales,
le temo a los impulsos desleales
que perviven en mi alma desolada.08 YO QUE BUSCO EN LA NOCHE (2).jpg

Yo, que caigo en las trampas de la nada
como un ciervo en oscuros lodazales,
desconozco la fuerza de los males
que me avientan en la hosca madrugada.

Crepúsculos de sombras que hoy padezco,
enfermedad plomiza del pasado,
cansino yo, doliente a mi costado,

colmándome el futuro que adolezco;
yo que hoy amo lo mismo que aborrezco,
yo que busco en la noche, maltratado.

Odio sobre ruedas

Sin él no sé qué sería de mí. Casi puedo decir que mi vida depende de su presencia, de que no se retrase, sino de que llegue puntual a la cita, como un muchacho enamorado que espera ansioso por el motivo de su fortuna. Pero no, él se hace esperar la mayoría de las veces; mas no importa, ya lo dije, mi vida depende de él, no me queda otro remedio que esperarlo, aunque sin ansia, más bien con hastío y pesadumbre, porque lo odio, esa es la pura verdad.

Muchas veces en la mañana me sirve también de despertador; a las seis escucho su pitido cuando va hacia Júcaro. Ahí comienza mi día. El desayuno de mi hijo, y el mío, por supuesto, el aseo y el acicalado de ambos, y luego la salida entumecida: mi hijo para la escuela —queriendo desde ya regresar—, y yo hacia el trabajo con alguna que otra motivación indescriptible.

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La palabra

04 LA PALABRA (2).jpgHe mentido con la palabra
con que he dicho la verdad.
Cuánto ultraje en los días.
Cuánta astucia en las piedras.
¿Cómo podré
salvarme de no ser
el mismo cada día?
¿Cómo escribiré la palabra
que se niega a sí misma?
Tal vez la muerte
es el principio de otra vida.
Tal vez la vida
es la única oportunidad.
Todo es incierto como esa palabra,
todo y nada, palabras.

Salvación del amor

Aún me pregunto cuántos planetas habrán extraviado sus órbitas
para que la ruta de los destinos
se trastocara en miradas que no nos prodigamos.
Aún siento la duda atroz de los sueños,
temor a despertar vacío.

Tu voz me aleja de los fracasos,
de las estancias
donde el pasado es penumbroso.
Tu voz me deja en frágil desnudez
frente a la búsqueda de lo desconocido Seguir leyendo

Las sombras pobladas de Leonardo García

La canción me perturbó. Ella la había tarareado y luego yo perseguí la melodía hasta encontrarla en mi mediateca, en mis más de 70 GB de música minuciosamente organizada. La escuché y la volví a escuchar hasta que la perturbación se convirtió en dolor y el dolor en herida.

Estuve rayándola durante un par de semanas, tomando el punzón de los celos y dejándolo arder en la llama por aquello de exorcizar el dolor por el camino del exceso. Así estaba ese mediodía, con el sabor de un final a medias, que a ratos me parece un principio entorpecido, cuando me lo encontré sentado en el funesto restaurant de un funesto motel de cuyo nombre es mejor no acordarse, y casi con timidez me acerqué hasta su puesto. Tal vez me recuerda, pensé, de la tarde que coincidimos en casa de un amigo o de aquella noche cuando me le acerqué para pedirle Oración del remanso, ese chamamé de Jorge Fandermole que escuchada en su voz cobra enriquecidos bríos y matices. Seguir leyendo