Vasili Grossman o la libertad de la novela

Transcurre el año 1942. Mijaíl Sídorovich Mostovskói, un bolchevique de la vieja hornada, se encuentra detenido en un campo de concentración alemán. El mayor Liss, al frente del campo, comprende que este no es un reo común. El trato no es diferente, Mostovskói sufre las mismas vejaciones e inclemencias que el resto de los prisioneros; solo la cercanía del mayor hace desigual el encierro del comunista. Liss sabe que puede aprender mucho del anciano, el cual entiende la estratagema y por ello recurre al silencio cada vez que es interpelado. Una noche despiertan al viejo soviet y lo trasladan hasta la oficina del joven nazi. Este insiste en hacer hablar al anciano, por ello perora constantemente para ver si lo hace salir de su mutismo. “Liss comenzó a hablar deprisa, animadamente, como si ya hubiera charlado antes con Mostovskói y ahora se alegrara de tener la oportunidad de concluir la conversación interrumpida.” El viejo continúa impasible, pero las palabras del alemán le hacen mella, por algunos instantes hasta le resultan dolorosas, opresivas:

— Cuando nos miramos el uno al otro — le dice Liss — , no sólo vemos un rostro que odiamos, contemplamos un espejo. Ésa es la tragedia de nuestra época. ¿Acaso no se reconocen a ustedes mismos, su voluntad, en nosotros? ¿Acaso para ustedes el mundo no es su voluntad? ¿Hay algo que pueda hacerles titubear o detenerse? Seguir leyendo

La crisis del civismo

Debo comenzar diciendo que me alarma la cantidad de cubanos que no se encuentran inmiscuidos en los aconteceres sociales, políticos y económicos del país; así como el desconocimiento total o parcial de nuestras leyes. La apatía y el descreimiento hacia las instituciones de representación ciudadana es ya algo común en amplios sectores de la población y me atrevo a decir que va en aumento. Cada día son más los entumecidos, los abúlicos, los que trascurren ajenos a las cuestiones educativas o de responsabilidad con la sociedad y el medio ambiente, los que no parecen “ciudadanos”.

Y he aquí la palabra sobre la que valdría detenernos. Ser ciudadano no es nacer, desarrollarse y morir. Ser ciudadano implica un implicarse, un participar continuo en las transformaciones del país. Un acatamiento de deberes y derechos sobre los cuales Seguir leyendo

Sobre el proyecto constitucional y su artículo tercero

La Historia la escriben los vencedores y, por ende, también redactan las leyes que rigen el bienestar o las inclemencias de un pueblo. Un gobierno, sobre todas las cosas, es sus leyes y la implementación de las mismas. Las leyes son palabras, su implementación son actos. Un gobierno es un conjunto de personas que se deben a un pueblo, y nunca debería invertirse este orden.

Cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Los cubanos hemos olvidado nuestra Historia y ese pecado se paga bien caro. A un pueblo sumiso le corresponde un gobierno hostil, así como a un pueblo independiente, un gobierno favorable. Un pueblo abúlico terminará viéndose las caras con un régimen corrupto, al igual que un pueblo activo generará un régimen menos vil, pues decir gobierno honrado es crear un oxímoron. Seguir leyendo

Ausencias posibles

(Para Liuvan)

Yo he sido el cuervo
DMz6FfXXkAAqiZzal otro lado de la mesa.
He roto los desmanes,
las plenitudes sin meses.

He interpretado odios en los cuerpos.
En las oquedades. En las escuetas luces.

La vida grazna su final.
Los mares lo devoran todo.
Las alturas.

He comido en la mano del amigo,
me he temido en vano,
me he cargado de culpas.

El filo de las palabras crece
en el silencio.

El concepto secuestrado

La palabra Revolución viene del latín, revolutio, que quiere decir dar una vuelta —yo lo entiendo mejor si le llamo palancazo, o golpe de timón—; por lo cual, ante poderes anquilosados y retrógrados, ante la necesidad de reubicar el orden y la vida social de una nación empantanada, este vocablo ha representado a quienes pretenden establecer nuevas políticas, nombrándose revolucionarios.

Cuando estudié las “derechas” y las “izquierdas” en Teoría Sociopolítica se me hizo tremendo lío en la cabeza. Las derechas estaban representadas por esos gobiernos conservadores que promulgan el individualismo y la propiedad privada, en su mayoría caducos y faltos de herramientas y vías para satisfacer y enmendar los problemas de la sociedad. Las izquierdas, en cambio Seguir leyendo

Mi hijo y la Historia de Cuba

Mi hijo está en sexto grado. Dentro de pocos días se enfrentará a un examen de control de Historia de Cuba y me ha pedido apoyo. El período a analizar es de 1898 a 1952, que comprende los tres primeros capítulos del libro de texto. Demasiado para un solo cartucho, pienso.

Comenzamos hablando de Chibás, porque en torno a su figura versó la última clase que recibió en la escuela. Chibás era honesto, bueno, y desinteresado, dice mi hijo. Luego hablamos de Guiteras y su labor durante el llamado Gobierno de los Cien Días. Guiteras era honrado, valiente, y justo, dice mi hijo. Luego, seguimos en orden retroactivo y llegamos a Villena. Al poeta. Al tuberculoso. Al hombre que según mi hijo era sincero… y etc… etc… más de lo mismo, mi hijo no sabe nada de nada, solo tiene una idea maniquea de lo que es un patriota y de lo que es Seguir leyendo

¿Por qué iré a votar?

Mi casa es calma, como mi barrio. De vez en cuando desde algún sitio impredecible se escucha una trifulca, o un reguetón a veces insulta desde casa de Iván o de Gledys, pero no es lo normal. Solo cuando hay que votar, cuando hay que ir a hacer el paripé de atravesar el recinto donde está la sábana blanca, la urna y los pioneros con su mano alzada, yo no quisiera estar en mi casa, no quisiera estar en mi barrio.

Días previos comienza la cantaleta, porque ella, mi madre, me conoce bien. Ella, que durante el periodo especial, tras la muerte de mi padre, un catorce de febrero del noventa y cinco, se las vio negras para darnos de comer a mí y a mi hermana. Yo con siete años y mi hermana con cinco meses. Me recuerdo husmeando en las gavetas del aparador para ver si aparece una peseta que permita ir a buscar el pan Seguir leyendo